jueves, 25 de octubre de 2018

La Voz De Mi Reflejo




Julieta era una bella joven que se sentía perdida y desorientada, vivía sumergida en una profunda e inexplicable tristeza, no era capaz de expresar sus emociones sin que en sus azules ojos afloraran incontrolables lágrimas. Su belleza y dulzura eran opacadas por un halo de tristeza que eclipsaba el brillo de su mirada; como las nubes grises ocultan el brillo del sol en el invierno.

Un día, ya cansada de mirar toda esa oscuridad abrumando su ser, decidió sofocar el último vestigio de fuego que mantenía viva su hoguera; y así, empecinada en cumplir sus deseos, planeó sumergirse en las heladas aguas del río para ahogar definitivamente su exiguo fuego.

Busco su mejor vestido, peinó su largo cabello, se miró al espejo y se dijo: “Esto es lo mejor que puedes hacer, este pobre fuego ya no es capaz de iluminar tan inmensa oscuridad”.

En ese momento escucho una dulce voz que le pregunto: ¿Realmente crees que es tu mejor opción?

Angustiada y a la vez intrigada Julieta pregunto ¿Quién eres?

A lo que la voz respondió: Yo soy quien soy; en cambio puedes tú decir quién eres.

Julieta asombrada se percato de que era su reflejo en el espejo quien le hablaba; atónita, sin poder creer lo que veía, con voz entrecortada respondió: Yo soy Julieta.

La voz de inmediato replico: te llamas Julieta, pero ¿quién es Julieta?

La chica se quedo en silencio, no supo que contestar, realmente nunca había pensado en qué era lo que definía a Julieta, luego de recapacitar largo rato miro su reflejo y respondió - No lo sé. Y con solo pronunciar esa frase sus ojos se convirtieron en una cascada de aguas cristalinas, y es que, por primera vez, el alma de Julieta que durante mucho tiempo había estado prisionera en la oscura mazmorra de la tristeza se desahogaba.

-La voz inquirió ¿Cómo esperas poder ser feliz si ni siquiera sabes quién eres?

-Julieta, sintiendo un fuego abrazador que invadía todo su ser le gritaba: Yo soy Julieta.

-La voz continuaba preguntando: pero, ¿Quién es Julieta? ¿Qué es lo que hace a Julieta, Julieta?

Julieta como un volcán a punto de hacer erupción por un momento pensó en romper el espejo. Y la voz, como que tuviera el poder de leer su mente, le dijo: ¿Crees que acabando conmigo resolverás algo?

-Tal vez, respondió Julieta blanqueando los ojos.

-La voz agregó: si huyes de ti misma, cómo pretendes que otros quieran estar a tu lado.

-Julieta desesperada solo le gritaba: no sé, no lo sé, de verdad no puedo ver quién soy, solo sé que siento este nudo que ahoga mi garganta, que es como un frasco de amargo veneno que se va derramando gota a gota dentro de mi ser.

-La voz repitió: ¿Veneno?

-Julieta: sí, veneno; que roba mis fuerzas, opaca y enturbia la luz de mis días.

-La voz: y, ¿cómo llego allí ese veneno que te ocasiona tantas vicisitudes?

-Julieta: no sé bien, no sé como llego allí, pero es como un vacío enorme, se ve como un gran agujero negro que no puede llenarse con nada.

-La voz: ¿has intentado llenarlo?

-Julieta: sí, muchas veces, pero sólo consigo hacerlo más grande.

-La voz: ¿crees haber usado el relleno adecuado?

-Julieta se mantuvo absorta en sus pensamientos, y luego de un profundo suspiro, pregunto: ¿Cómo puedo saber qué relleno es adecuado?

-La voz: podrías probar preguntándote ¿en qué parte de mi ser siento ese vacío?. Trata de escuchar los susurros de tu cuerpo, observa si ese vacío tiene alguna forma.

-Julieta siguió los consejos de la voz de su reflejo, cerró los ojos y se sumergió en lo más profundo de su ser, dándose permiso de sentir, escuchar y ver todo lo que su ser quisiera revelarle... De repente, un huracán de emociones con fuertes ráfagas de vientos despejo su cielo y en medio de toda esa excitación dijo a la voz: por primera vez puedo ver lo que hay en él, veo unas grandes raíces que emiten un aullido de dolor ensordecedor, están muriendo lentamente porque yo olvide que estaban allí, olvide cuidarlas y regarlas. Mirarlas me hace sentir oprimida, agobiada, siento un vacío que duele en lo más profundo de mi vientre, es como un frío que a la vez quema. Yo, soy el fruto de esas raíces que había dejado en el olvido.

Los ojos de Julieta parecían un manantial del que no paraba de brotar agua. Continuó diciendo, ahora lo miro claramente, como iba a poder florecer si mis raíces están muriendo, cómo puedo dar frutos al mundo si mi fuente de vida se está marchitando porque yo elegí no mirarla y nunca reconocí ni agradecí la vida que me obsequiaron. A partir de hoy las regare y alimentare con todo este amor y esta gratitud que siento fluir en mí.

-La voz: Ahora, ¿puedes ver quien es Julieta?

-Julieta se limpió los ojos y con serenidad respondió: sí, Julieta soy yo, soy una maravillosa flor que agradece a sus raíces por permitirme florecer y ser capaz de obsequiarle al mundo mi belleza, aroma y sanas semillas que darán origen a nuevas flores.

Oyendo esto, la voz del reflejo en el espejo asintió y dijo: Gracias Julieta, porque yo soy esa parte de ti que hasta ahora habías mantenido cautiva, a partir de este momento comenzamos a ser una y podemos florecer juntas.

Desde ese momento la vida de Julieta cambió, recobró el brillo de su mirada. Cada día cuidadosamente regaba y alimentaba sus raíces con amor, gratitud y dedicación, presenciando como revivían y se hacían más fuertes, lo que la llenaba de gran vitalidad y la hacía sentirse bendecida por los rayos del sol y agradecida por todos los regalos que ahora podía legar al universo.

-FIN-



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