Durante años, millones de personas han buscado respuestas en la meditación trascendental, la ley de atracción, los cristales, el reiki o las técnicas de "manifestación". En un mundo acelerado y lleno de incertidumbre, la propuesta de la nueva era (o new age) resulta sumamente atractiva: nos ofrece bienestar inmediato, equilibrio emocional y la ilusión de que podemos moldear nuestra realidad a nuestro antojo. Sin embargo, tras el entusiasmo inicial, ocurre un fenómeno recurrente: un cansancio profundo, ansiedad constante y un vacío que ninguna técnica logra llenar. ¿Por qué la autosanación y las filosofías modernas de la nueva era no logran conceder la paz que prometen? La respuesta no es solo psicológica; es profundamente espiritual y doctrinal. La trampa de la autosuficiencia: El renacer de la antigua gnosis En el año 2003, la Santa Sede publicó el documento «Jesucristo, portador del agua de la vida: Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era”» . En este escrito, la Ig...
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