martes, 4 de septiembre de 2018

Permite que las situaciones adversas afloren lo mejor de ti.


Un diamante que resplandece por vez primera, luego de subyacer largo tiempo en lo más profundo del planeta.

Se ha forjado sometido a presión y temperaturas extremas. Oculto, ignorando su majestuosidad e inimitable belleza.

El magma, que arde en la profundidad, le ha obligado a desprenderse de su cuna rocosa y, una abrupta erupción volcánica, lo ha desterrado hacia lo desconocido, a la superficie de la tierra.

Expuesto bajo los rayos del sol, ahora es capaz de apreciar lo que verdaderamente es: un ejemplar único, bello, inalterable, irrompible e indomable. Ahora es consciente, por primera vez, de su belleza, fuerza y grandeza.

En ese instante, el diamante agradece por todas esas circunstancias adversas; pues de no ser por ellas sólo sería otro átomo de carbono sepultado en la corteza más profunda de la tierra.



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